Solos

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4 Comentarios


Si lo piensas bien, salvo extraterrestres quizá, nadie hay ahí afuera. Ningún ente, ningún ser, nada que te contenga. Nadie quien te vigile con mirada omnipresente, nadie que vaya a premiarte los aciertos ni a perdonarte desde algún lugar distante y extraordinario por tus faltas. No hay pecados, solo errores, y no hay nada más profano que los dioses.
No hay rezos ni oraciones ni plegarias, solo culto y doctrina, inventado, innecesaria. La religión es solo otra materia que te inculcan con el sustituto atrapabobos de “modo o estilo de vida”. ¡Ja! Hay cientos. Elige alguna y estás hecho.
La creación, es solo recreación. Mira hacia arriba, “las alturas”, una cúpula celeste vacía. Puede que el vacío, ¿oyes el eco?, sea tu “Dios” y no lo sepas. Puede que tú mismo seas tu “Dios” y te dé pena.
Porque aterra, ¿cierto?, saber que eres tu salvación e infierno, tu paraíso y condena, desconocer si los ángeles y demonios que te albergan están muertos o de fiesta.
Además, te pesa y te pesas... No puedes solo y el auxilio siempre debe venir de afuera, (no me compres ese libro de autoayuda ni lo vendas): cuando vas sin rumbo por algún callejón peligroso y oscuro, y temes que alguno de tus “hermanos” se vuelva en tu contra y te arrebate el tan preciado último suspiro; cuando por diversión, la tragedia se hace cercana, el dolor acecha y la rabia o las lágrimas muestran su sonrisa más perversa; cuando tus pasos conducen a inverosímiles laberintos en los que no sabes en qué puerta o cuál pasillo dar con otros o contigo; cuando la vida te queda grande, repite y asegura que sin importar lo que hagas nunca va a calzarte a la medida, subraya tu insignificancia y tú, reducto de la nada, te descubres incapaz de cargar contigo y con el mundo...
Y la pregunta, siempre despierta e incansable, haciendo ruido en tu cabeza.
La duda es el único silencio que te queda.
No hay respuestas. Vienen tergiversadas con suposiciones y falsas certezas que tú aceptas.
Al fin y al cabo, en este espacio en el que has aterrizado de improviso, estás de paso.
Escudo y excusa.
La nada es lo único que perdura.
Y mientras, solo eres: un parpadeo en las cuerdas del tiempo (otra falacia), el titilar efímero de una estrella en la galaxia.
Nada más.
Solo eso.
Solo...
Tú.
Y después... Un eco, ¿recuerdas?, el vacío.
Y tu dios, que comparte tu esencia y concibes como invento no nacido, siempre muere, no por ti, sino contigo.






4 comentarios:

  1. Qué bonito Fritzy, y qué duro, siempre envidié a los que tienen su Dios que les responde todo lo que no se puede responder, aunque luego ese dios muera con ellos, y a los que se saben nada y lo aceptan con valentía. Besossss

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    1. ¡Muchas gracias, Javier! Yo no sé si los envidio, pero sí que algunas veces me causa admiración su fe ciega o esa capacidad y facilidad para creer sin reservas. Aunque no deja de ser relativo, después de todo (y sabrás que no lo digo yo), Dios es lo que cada cual quiere que sea. ¡Besotes!! ;)

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  2. Cuanto más pequeño me siento y más cerca de la nada, más en paz conmigo mismo estoy por no haber sabido ser más que otro ser humano. Con eso me basta... por ahora. Ese es el reto, la humildad. Difícil de conseguir para quién cree que su pequeña bola de estiércol es el mayor tesoro del universo... En fin, mientras tanto, es un placer compartir estos momentos de lectura. Hermoso texto, Fritzy, una saeta al corazón del cosmos (¿vacío?) ¡Pero, qué bien escribes!
    Abrazo fuerte amiga

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    1. En ocasiones no tiene que ver con el ego o la humildad... Hay cierto desamparo en sentirse pequeño, cierto desasosiego, que a veces desentona con la paz, más cuando uno se sabe y se reafirma humano; con lo mucho que desprecio a un gran número (y cabe incluirme), me pregunto si no podríamos ser algo más.
      ¿Vacío el cosmos? Tiene que estarlo: es demasiado inmenso para llenarlo, jaja. ¡Mil gracias, Isidoro! Es un placer también para mí. ¡Un abrazote!! ;)

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